Chicago, Estados Unidos.- Las autoridades judiciales de Estados Unidos pospusieron nuevamente la audiencia de Ovidio Guzmán López, alias El Ratón, líder de Los Chapitos y una de las figuras clave del Cártel de Sinaloa, que estaba prevista para el 9 de enero de 2026.

De acuerdo con reportes judiciales, la comparecencia fue reprogramada para el 10 de julio de 2026, es decir, aproximadamente seis meses después de la fecha originalmente fijada. La decisión responde a la necesidad de evaluar el grado de cooperación del acusado con las autoridades federales.

Ovidio Guzmán, hijo de Joaquín El Chapo Guzmán Loera, se declaró culpable en julio de 2025 ante la Corte Federal del Distrito Norte de Illinois, en Chicago, por cuatro cargos vinculados al narcotráfico internacional, entre ellos la distribución de fentanilo.

El acuerdo de culpabilidad y cooperación

Durante su audiencia de declaración, celebrada ante la jueza Sharon Johnson Coleman, Guzmán López admitió su liderazgo dentro del Cártel de Sinaloa y su participación directa en una estructura criminal dedicada al tráfico de drogas sintéticas hacia Estados Unidos.

El acusado también reconoció su implicación en tres homicidios y varios secuestros, además de comprometerse a pagar 80 millones de dólares como parte de un acuerdo de reparación económica con el gobierno estadounidense.

Como parte del convenio judicial, Ovidio Guzmán aceptó colaborar con la fiscalía federal, entregar información relevante y testificar contra otros integrantes de la organización criminal. A cambio, las autoridades podrían solicitar una reducción de condena, siempre que cumpla con todas las condiciones establecidas.

La fiscalía explicó que el aplazamiento de la audiencia permitirá analizar el alcance y la efectividad de dicha cooperación antes de avanzar hacia la etapa de sentencia.

Ovidio Guzmán fue detenido el 5 de enero de 2023 en la localidad de Jesús María, en Culiacán, Sinaloa, durante un operativo federal que derivó en bloqueos, incendios y enfrentamientos armados, episodios similares a los ocurridos tras su captura fallida en 2019.

El caso representa un precedente histórico en la lucha contra el narcotráfico, al tratarse del primer heredero directo de El Chapo Guzmán que colabora formalmente con la justicia de Estados Unidos, lo que podría tener repercusiones en futuras investigaciones contra el Cártel de Sinaloa.