Tegucigalpa.- El cielo del paí se iluminó a la medianoche del miércoles con explosiones de cohetes y fuegos artificiales que marcaron la llegada de la Navidad, una tradición arraigada en el país que volvió a repetirse de forma masiva pese a las advertencias oficiales sobre el uso de pólvora.

Desde las primeras horas de la noche del 24 de diciembre, detonaciones constantes se escucharon en Tegucigalpa y otras ciudades, en un ambiente festivo que se prolongó hasta pasada la medianoche para conmemorar el nacimiento del Niño Jesús, según constataron testigos.

Las autoridades reiteraron llamados a la prudencia y recordaron restricciones vigentes sobre la manipulación de artefactos pirotécnicos.

Sin embargo, la quema de pólvora se extendió en barrios y colonias, donde familias enteras salieron a las calles para celebrar.

Médicos de centros asistenciales del país alertaron nuevamente sobre los riesgos, especialmente para menores de edad.

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Hasta la madrugada del miércoles, al menos seis niños habían sido ingresados con quemaduras graves en manos, rostro y otras partes del cuerpo, producto del contacto con pólvora, de acuerdo con reportes hospitalarios, según autoridades hospitalarias.

Especialistas subrayaron que las lesiones pueden dejar secuelas permanentes e insistieron en la necesidad de supervisión constante y de evitar que los menores manipulen cohetes y otros explosivos durante las celebraciones.