Más de 42 mil hondureños deportados en 2025; ocho de cada diez desde EE. UU.
Tegucigalpa, Honduras.- El 2025 volvió a dejar una postal contundente del fenómeno migratorio hondureño: 42,087 personas fueron deportadas o devueltas al país, una cifra que confirma que la migración irregular sigue siendo una salida masiva y, en la mayoría de los casos, truncada.
Detrás de cada número hay un intento fallido por escapar de la precariedad económica, la violencia y la falta de oportunidades que persisten en el país.
Estados Unidos concentró el mayor volumen de deportaciones, con 34,042 hondureños, lo que representa más del 80% del total.
Muy por detrás aparecen México, con 4,600, y Guatemala, con 3,396, ratificando que el corredor migratorio hacia Norteamérica continúa siendo el más transitado y también el más vigilado.
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Otros países como Gabón, Micronesia, Guadalupe o Ucrania registran cifras mínimas, casi simbólicas, dentro del flujo total.
El rostro de la deportación es joven. El grupo etario más afectado fue el de 21 a 30 años, con 16,208 personas, seguido por quienes tienen 31 a 40 años, que sumaron 12,599. En conjunto, estos rangos concentran casi siete de cada diez deportaciones, lo que evidencia el impacto directo sobre la población en edad productiva y el vaciamiento constante de fuerza laboral joven.
La estadística también desnuda una realidad alarmante: la deportación de menores no es marginal.
En 2025 fueron registrados 5,261 niños, niñas y adolescentes, incluidos 1,138 menores de 10 años y 4,123 jóvenes entre 11 y 20. Estos datos confirman que la migración ya no es solo individual, sino familiar, y que incluso la infancia queda atrapada en los ciclos de expulsión y retorno forzado.
Desde el punto de vista de sexo, la migración irregular continúa siendo predominantemente masculina. 32,479 hombres fueron deportados, frente a 4,347 mujeres, además de 3,957 niños y 1,304 niñas.
En términos proporcionales, los hombres representan más de tres cuartas partes del total, reflejando la persistencia del modelo de migración laboral masculina, aunque con una presencia creciente de núcleos familiares.
El motivo del regreso confirma el carácter coercitivo del fenómeno. 33,845 hondureños fueron deportados formalmente, mientras 7,457 retornaron bajo otras categorías administrativas. Apenas 785 casos correspondieron a retornos voluntarios, una cifra mínima que subraya que la mayoría no volvió por decisión propia, sino por expulsión directa de los países de tránsito o destino.
La vía aérea fue el principal mecanismo de devolución, con 38,944 personas, frente a 3,143 deportaciones por vía terrestre, lo que evidencia el peso de los operativos migratorios y los vuelos de repatriación, especialmente desde Estados Unidos.
En el plano interno, la deportación también tiene geografía. San Pedro Sula concentró 35,547 ingresos, seguida por EDEN, con 3,397, y Omoa, con 3,143.
