Maduro aparece con gafas especiales oscuras y protección auditiva en su primera imagen tras la captura
Tegucigalpa, Honduras.- La primera imagen conocida de Nicolás Maduro tras su captura por Estados Unidos lo muestra con gafas oscuras opacas que cubren completamente sus ojos y protectores auditivos de gran tamaño, elementos que limitan su percepción visual y sonora.
La fotografía, difundida por Donald Trump lo presenta sentado, con el torso ligeramente inclinado hacia adelante y ambas manos sosteniendo una botella plástica de agua, en una postura rígida y contenida.
Viste un conjunto deportivo gris, sin insignias oficiales ni símbolos del poder que ejerció durante más de una década.
El bigote, rasgo distintivo de su imagen pública, permanece intacto, pero su expresión facial es severa: labios apretados, mandíbula tensa y ausencia total de gestos. No hay contacto visual posible con la cámara.
Sobre el pecho se observa un arnés o sistema de sujeción, junto a correas visibles que refuerzan la idea de un traslado bajo estrictos protocolos de seguridad. El entorno es oscuro, metálico y cerrado, y al fondo se distingue parcialmente personal con indumentaria táctica; en uno de ellos se alcanza a leer la sigla “DEA”, lo que aporta un elemento clave sobre la autoridad a cargo de la custodia.
La imagen transmite una narrativa clara: aislamiento, control y pérdida total de autonomía.
No se trata de una escena espontánea ni casual. Cada elemento —las gafas, la protección auditiva, la postura corporal y el entorno— construye un retrato del exmandatario ya no como figura de poder, sino como detenido bajo custodia extranjera.
El contraste con sus habituales apariciones televisivas, rodeado de banderas, discursos y actos multitudinarios, es contundente. En esta fotografía no hay escenario político ni audiencia: solo un hombre reducido al silencio, captado en un momento que marca un quiebre histórico para Venezuela y para el chavismo.
