Yakarta, Indonesia.- Indonesia puso en vigor este viernes un nuevo código penal que contempla penas de prisión para quienes mantengan relaciones sexuales fuera del matrimonio, convivan sin estar casados o difundan noticias falsas que generen desorden social.

La normativa introduce disposiciones de carácter conservador al tipificar como delitos la promoción del ateísmo, la crítica al presidente o vicepresidente y otras conductas que han despertado preocupación entre organizaciones defensoras de derechos humanos.

Según la legislación, mantener relaciones sexuales con una persona distinta del cónyuge puede ser castigado con hasta un año de cárcel, mientras que la convivencia extramarital se sanciona con penas de hasta seis meses de prisión.

Para que se inicie un proceso penal por estos delitos, la ley exige una denuncia de un familiar directo, como padres, hijos o cónyuge legal. Esta condición excluye explícitamente a los turistas extranjeros, una excepción clave para destinos como Bali, que en 2025 recibió alrededor de siete millones de visitantes internacionales.

Restricciones, críticas y alcance de la reforma

El nuevo código penal establece también penas de hasta seis años de prisión para quienes difundan intencionalmente información falsa que provoque disturbios sociales. Aunque la norma aclara que la crítica basada en el interés público no constituye delito, persiste la inquietud sobre su posible uso para limitar la libertad de prensa.

Asimismo, la incitación pública a la apostasía puede implicar hasta cuatro años de cárcel, especialmente si se ejerce mediante amenazas o coerción. Las expresiones consideradas ofensivas contra el honor del presidente o vicepresidente pueden ser castigadas con hasta tres años de prisión, siempre que exista una denuncia formal.

La legislación sanciona además la promoción del comunismo y las afirmaciones sobre poderes sobrenaturales utilizadas para causar daño, con penas de hasta 18 meses de privación de libertad.

La reforma, aprobada por el Parlamento en diciembre de 2022 y aplicada ahora, reavivó el debate sobre el rumbo político y social del país. Organizaciones como Amnistía Internacional y Human Rights Watch advirtieron que el nuevo marco legal supone un retroceso en derechos fundamentales y libertades civiles.

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En respuesta a las críticas, el ministro de Interior y Justicia, Yusril Ihza Mahendra, afirmó que el código penal incorpora alternativas a la prisión, como el servicio comunitario, y promueve un enfoque de rehabilitación médica y social para los delitos relacionados con drogas.

Indonesia se define desde su independencia en 1945 por la ideología Pancasila, que defiende la pluralidad y el secularismo. Sin embargo, el avance de la religiosidad y de movimientos islamistas genera inquietud en sectores de la sociedad civil, que interpretan la reforma como un posible retorno a restricciones propias de etapas autoritarias.

El turismo continúa siendo un pilar económico, especialmente en Bali, y la exclusión de los extranjeros de los delitos vinculados al sexo extramarital y la convivencia sin matrimonio se considera un esfuerzo por proteger esta fuente de ingresos clave.

Expertos como Abdul Fikar Hadjar, profesor de Derecho Penal de la Universidad de Trisakti, subrayan la importancia de la vigilancia ciudadana y del uso del Tribunal Constitucional para evitar abusos de poder y defender las libertades individuales.