Brasilia, Brasil.- El ex presidente de Brasil Jair Bolsonaro fue trasladado a una cárcel de la capital, donde cumplirá su condena por intento de golpe de Estado en condiciones consideradas “más favorables”, según una decisión judicial.

El traslado se concretó el jueves y fue ordenado por el juez Alexandre de Moraes, del Supremo Tribunal Federal. Bolsonaro dejó una dependencia de la Policía Federal y fue llevado al complejo penitenciario de Papuda, en las afueras de Brasilia.

El tribunal confirmó que el ex mandatario ya se encuentra en la llamada “Papudinha”. Se trata de un sector bajo control de la policía militar dentro del complejo carcelario.

Bolsonaro fue condenado en septiembre a 27 años de prisión. La sentencia lo halló culpable de conspirar para mantenerse en el poder tras perder las elecciones de 2022 frente a Luiz Inácio Lula da Silva.

El ex jefe de Estado, de 70 años, enfrenta problemas de salud. Su defensa había reiterado en los últimos días un pedido de prisión domiciliaria por razones humanitarias.

Según la resolución judicial, el ex presidente tendrá acceso a un espacio de uso exclusivo. El área cuenta con cocina, televisión, cama matrimonial y un sector externo privado.

Además, podrá recibir visitas con mayor flexibilidad. También tendrá permitido tomar sol y hacer ejercicios en cualquier momento del día. El lugar incluye una cinta de correr y una bicicleta, por recomendación médica.

El juez Moraes afirmó que estas condiciones son incluso “más favorables” que las anteriores. Recordó que Bolsonaro ya gozaba de beneficios excepcionales durante su reclusión en la sede policial.

Carlos Bolsonaro, hijo del ex mandatario, criticó la decisión. En redes sociales habló de una “tamaña maldad” y calificó el penal como un ambiente carcelario severo.

La familia y los abogados del ex presidente sostienen que su estado de salud justifica la prisión domiciliaria. Bolsonaro sufrió secuelas de un ataque con arma blanca en 2018.

En diciembre fue hospitalizado para una cirugía de hernia inguinal. También recibió atención médica tras una caída en prisión que no le causó lesiones graves.

Moraes rechazó las críticas y las calificó de “carentes de veracidad”. Señaló que el ex presidente tuvo privilegios no disponibles para otros presos, como la entrega de comida externa.

El juez autorizó una nueva evaluación médica. Con ese informe, decidirá sobre el último pedido de prisión domiciliaria presentado por la defensa.

Bolsonaro niega haber intentado un golpe de Estado. Afirma que es víctima de persecución política y ya fue inhabilitado para competir por cargos públicos.

Según la ley vigente, debería cumplir cerca de ocho años antes de acceder a beneficios penitenciarios. Sin embargo, una norma aprobada por el Congreso podría reducir ese plazo.

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La ley fue vetada por Lula, pero el Parlamento puede revertir la decisión. El escenario político sigue abierto de cara a las elecciones de octubre.

El presidente Lula, de 80 años, busca un cuarto mandato. Como posible rival aparece Flavio Bolsonaro, hijo del ex mandatario, impulsado por su padre desde prisión.