Tegucigalpa, Honduras. — Desde las elecciones generales de 2005, el Partido Nacional ha mantenido un rasgo que atraviesa derrotas, crisis políticas y cambios de ciclo: nunca ha vuelto a bajar de los 900,000 votos en una elección presidencial. Ese comportamiento, más que los picos ocasionales, define su desempeño electoral en las dos últimas décadas.

En 2005, el partido obtuvo 925,243 votos, una cifra que marcó un punto de inflexión. A partir de ahí, aun en sus momentos de retroceso, el caudal electoral nacionalista se mantuvo por encima de ese umbral. En 2009, superó el millón de votos con 1,213,695; en 2013, pese a una caída, conservó 1,149,302; en 2017, alcanzó entonces su máximo histórico con 1,410,888; en 2021, volvió a retroceder, pero sin romper su piso, con 1,240,260; y en 2025, no solo recuperó lo perdido, sino que estableció un nuevo récord con 1,479,822 votos.

El patrón revela que las derrotas electorales del Partido Nacional no son acumulativas. Cuando pierde votos en un ciclo, no se desfondan en el siguiente. Por el contrario, el partido muestra una capacidad recurrente de recomponer su base y volver a crecer, superando el nivel previo. Así ocurrió tras la caída de 2013, que fue seguida por el repunte de 2017, y nuevamente tras el retroceso de 2021, que dio paso al mayor resultado de su historia en 2025.

Este comportamiento sugiere la existencia de un piso electoral sólido, cercano al millón de votos, que ha resistido cambios de liderazgo, desgaste de gobierno y escenarios adversos. Más que un crecimiento continuo, el Partido Nacional ha avanzado por escalones: cada ciclo eleva el techo y deja un nivel mínimo más alto que el anterior.

Antes de las elecciones de 2005, el comportamiento electoral del Partido Nacional se caracteriza por una alta volatilidad y por la ausencia de un piso electoral claramente identificable. Aunque el partido registra un crecimiento importante en votos a lo largo de las décadas previas, ese crecimiento no se consolida de forma acumulativa.

Entre 1980 y 1989, el Partido Nacional pasa de poco más de 400,000 votos a más de 900,000, un avance significativo en términos absolutos. Sin embargo, ese aumento no inaugura una etapa de estabilidad. En los ciclos siguientes, los retrocesos son profundos y evidencian que los picos alcanzados no funcionaban como nuevos mínimos.

El caso más ilustrativo es el periodo 1993–2005. Tras superar los 900,000 votos a finales de los años ochenta y acercarse al millón en elecciones posteriores, el partido vuelve a caer de manera sensible en 1993 y nuevamente en 1997, confirmando que los avances de una elección podían deshacerse casi por completo en la siguiente. El crecimiento era real, pero frágil.

La elección de 2001, con más de 1.1 millones de votos, podría interpretarse como un punto de consolidación. Sin embargo, el resultado de 2005, cuando el Partido Nacional desciende a 925,243 votos, demuestra que ese nivel no estaba asegurado. La caída confirma que, hasta ese momento, el partido seguía expuesto a retrocesos estructurales, capaces de borrar los aumentos logrados en el ciclo inmediato anterior.